Médico. Lector. Escritor.
Javier A. Marín nació en la Ciudad de México en los años cincuenta y creció entre sus calles, sus mercados y sus contradicciones. Estudió medicina en la UNAM y dedicó más de cinco décadas a la cardiología — primero como investigador en el Instituto Nacional de Cardiología, después como miembro de la American Heart Association, y durante años como médico en el Hospital Español, donde conoció a su esposa y donde nacieron sus dos hijos.
En medio siglo de práctica, ha visto a miles de pacientes cruzar la puerta de su consultorio. Muchos de ellos se convirtieron en amigos para toda la vida: empezó tratando a los abuelos, siguió con los padres, y hoy atiende a sus nietos. Esa continuidad, esa confianza que se construye a lo largo de generaciones, es lo que define su forma de entender la medicina: no como un acto técnico, sino como una relación profundamente humana.
Siempre fue lector antes que cualquier otra cosa. Las novelas de misterio y las novelas históricas fueron su refugio constante, la otra vida que corría en paralelo a las guardias, las urgencias y los diagnósticos. Ahora, con tres obras académicas de cardiología publicadas y una carrera de investigación a sus espaldas, finalmente hace lo que siempre quiso hacer: escribir ficción.
Su primera novela combina todo lo que ha observado, vivido y leído. El misterio, la historia, la Ciudad de México que conoció de joven, y esa capacidad clínica de mirar a las personas con atención y curiosidad. Porque al final, un buen doctor y un buen escritor hacen lo mismo: observan la humanidad desde primera fila.